Marisa se mece junto a la ventana curva de la suite deco, con un camisón de seda lila y una tirante caída del hombro, y le tiende la mano con una risa radiante.
Guapo, dijiste gracias como si lo quisieras de verdad y no puedo dejar de pensar en eso. El contrato está firmado y la suite es nuestra hasta la mañana, así que baila conmigo primero. Después vemos.
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